La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) acuerda convocar una huelga general de 24 horas para el próximo 11 de noviembre de 2026, con el objetivo de defender el derecho a una vivienda digna y reclamar mejoras sustanciales en las condiciones de vida de la clase trabajadora. La convocatoria, aprobada por unanimidad por el Comité Confederal, se dirige a las personas trabajadoras de empresas privadas y del sector público de todo el territorio estatal.

CNT considera que la crisis de acceso a la vivienda no puede abordarse de manera aislada, sino que debe entenderse en relación con el conjunto de las condiciones materiales de existencia de la clase trabajadora. La pérdida de poder adquisitivo, el estancamiento de la jornada laboral, la insuficiencia de las pensiones y la escalada de los precios del alquiler conforman una realidad en la que tener empleo ya no garantiza poder acceder a una vivienda digna ni desarrollar un proyecto de vida autónomo.

Los salarios no siguen el ritmo del coste de la vida

Los datos recogidos en el acuerdo confederal evidencian el desequilibrio entre la evolución de los salarios y el precio de la vivienda. Según las cifras de la OCDE difundidas por RTVE, entre 2000 y 2024 el poder adquisitivo de los salarios anuales en España aumentó de media un 5,1 %, frente al 19,4 % registrado en el conjunto de los países de la OCDE. Al mismo tiempo, entre 2015 y 2024, el precio de la vivienda en España se incrementó un 60,3 %, por encima de la media de la Unión Europea, situada en el 53,4 %, según datos del Parlamento Europeo.

Para CNT, esta evolución refleja un problema estructural: mientras el coste de la vivienda y de otras necesidades básicas continúa presionando las economías familiares, los salarios no han experimentado un crecimiento equivalente. La consecuencia es que cada vez resulta más difícil emanciparse, mantener una vivienda estable y compatibilizar el trabajo con una vida digna.

Esta situación afecta especialmente a quienes, pese a contar con un empleo y unos ingresos regulares, deben destinar una parte desproporcionada de su salario al alquiler, compartir vivienda en condiciones no deseadas o renunciar a oportunidades laborales por no poder asumir los costes residenciales de determinadas zonas.

”Garantizar el acceso a la vivienda exige intervenir sobre las condiciones económicas y laborales que determinan la capacidad real de las personas para sostenerla

Una huelga para mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora

La convocatoria de CNT plantea reivindicaciones que van más allá de la regulación del mercado inmobiliario. El sindicato defiende que garantizar el acceso a la vivienda exige intervenir sobre las condiciones económicas y laborales que determinan la capacidad real de las personas para sostenerla.

Entre los objetivos de la huelga general se encuentran:

  • Subida generalizada de los salarios, tanto en el sector privado como en el público, para recuperar poder adquisitivo y garantizar que el gasto en vivienda habitual no supere el 33 % del salario neto mensual, sin comprometer la cobertura de otras necesidades básicas.
  • Reducción progresiva de la jornada laboral, sin merma salarial, hasta alcanzar una jornada máxima de 30 horas semanales.
  • Mejora de las pensiones públicas, contributivas y no contributivas, mediante incrementos acordes con la evolución salarial y el fortalecimiento de la financiación pública de la Seguridad Social.
  • Estabilidad residencial y laboral, mediante contratos de alquiler de vivienda habitual de carácter indefinido, mecanismos efectivos de protección frente a incrementos abusivos de las rentas y medidas que impidan que la pérdida de vivienda ponga en riesgo la continuidad en el empleo.
  • Regulación efectiva de los precios del alquiler, mediante límites y mecanismos de control que permitan compatibilizar el coste de la vivienda con unos salarios dignos.
  • Medidas contra la especulación inmobiliaria, incluida la posibilidad de expropiar viviendas en manos de fondos de inversión y sociedades especulativas cuando permanezcan desocupadas o se destinen a fines meramente especulativos, así como una fiscalidad progresiva sobre la riqueza y la gran propiedad inmobiliaria para financiar políticas de vivienda social.
  • Protección frente a los desahucios, con la suspensión de los lanzamientos de vivienda habitual de personas trabajadoras y sus familias cuando no exista una alternativa habitacional adecuada, y con mecanismos de coordinación pública que eviten que la pérdida de vivienda desemboque en desempleo o exclusión social.

Vivienda, salarios y tiempo para vivir: una misma reivindicación

La CNT vincula estas demandas a la necesidad de transformar unas condiciones laborales y económicas que dificultan el acceso a los derechos más básicos. La vivienda, el salario, las pensiones y el tiempo disponible para vivir no son cuestiones independientes: forman parte de las condiciones materiales que determinan la autonomía y el bienestar de la clase trabajadora.

En este sentido, la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial constituye una reivindicación central de la convocatoria. CNT reclama avanzar hacia un modelo en el que el trabajo no absorba la vida de las personas y en el que el empleo permita sostener una existencia digna, con tiempo para los cuidados, el descanso y la participación social.

Del mismo modo, el sindicato defiende el carácter público de las pensiones y la necesidad de reforzar su financiación, frente a las medidas que favorecen el retraso de la jubilación o trasladan una mayor responsabilidad a los instrumentos privados de ahorro.

La organización considera que las respuestas a la crisis de la vivienda deben garantizar la función social de este bien básico y evitar que el acceso a un hogar dependa de la capacidad de soportar rentas cada vez más elevadas. La estabilidad residencial es también una condición para ejercer efectivamente el derecho al trabajo, elegir dónde trabajar y mantener el empleo sin que los costes de vivienda lo hagan inviable.

El 11 de noviembre, una jornada de movilización estatal

La huelga general convocada por CNT tendrá lugar el miércoles 11 de noviembre de 2026, desde las 00:00 hasta las 24:00 horas, con las adaptaciones correspondientes a los turnos de trabajo. La convocatoria abarca las actividades laborales por cuenta ajena tanto de empresas privadas como del sector público, incluidas las personas empleadas con vínculo funcionarial, estatutario o laboral.

En las próximas semanas, la organización desarrollará una campaña de comunicación y difusión para dar a conocer los motivos de la huelga, sus reivindicaciones y el alcance de la convocatoria en todo el territorio estatal.

CNT llama a situar el derecho a una vivienda digna en el centro del conflicto social y laboral. La organización defiende que no basta con tener empleo si el salario no permite vivir, si el alquiler consume una parte excesiva de los ingresos o si perder la vivienda puede significar también perder el trabajo y quedar en una situación de exclusión.

El 11 de noviembre, la huelga general será una herramienta para reclamar salarios dignos, menos jornada, pensiones públicas suficientes y el derecho efectivo a una vivienda estable y asequible. Porque garantizar una vida digna exige actuar sobre las condiciones de trabajo y sobre las condiciones en las que vivimos.

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