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CNT-Valencia llama a la participación en la Manifestación del 8 de Marzo 2012

De nuevo nos encontramos ante la celebración conmemorativa del Día de la Mujer. Desde CNT-Valencia, no podemos entender este día como otra jornada puntual que –mayoritariamente- se subraya y reivindica olvidando, en ocasiones, que las agresiones a las que nuestra lucha hace frente con convicción no solamente comprenden un tiempo determinado de 24 horas.

El patriarcado y su injusticia medieval, así como la desigualdad que emana de la hegemonía masculina, no empieza y acaba con fecha y hora exacta. Como no lo hace, por otra parte, la opresión del capital. En paralelo a las falacias que se acomodan con facilidad pasmosa en nuestra sociedad –siempre con la ayuda de los medios de (des)información-, existe aún la creencia ilusa de que realmente hombres y mujeres gozamos, a día de hoy, de un trato igualitario. Algo que no debiéramos cuestionar si no fuera por la desigualdad laboral, la dedicación exclusiva a tareas no remuneradas –y en ocasiones infravaloradas en sus propios hogares-, pensiones miserables, despidos por maternidad, trabajadoras extranjeras explotadas por la desregulación de determinados sectores, esclavas sexuales –muchas de ellas sometidas por mujeres- o la discriminación positiva, que no es sino otra forma más de desigualdad en su versión más sibilina… Hechos inapreciables y sobredimensionados para algunos y/o algunas, sin duda. Como nuestro lugar en la sociedad, aplastado y eclipsado por el miedo a que la mujer tome las riendas de su vida y ocupe su lugar en la lucha por su propia emancipación, dejando de lado ese papel de actriz secundaria de la vida de algunos padres y maridos, y rebelándose contra una sociedad implacable que, mediante un machismo interiorizado, no le perdonará la imperfección –ni por dentro ni por fuera.

Muchas de nosotras no deseamos que nos abran puerta alguna o nos cedan la palabra por delicadeza y deferencia caballeresca. Tampoco queremos ser mantenidas ni que se disculpen por actitudes soeces o palabras malsonantes en nuestra presencia. Queremos ser iguales, con los mismos derechos, deberes y responsabilidades. Muchas queremos poder y podemos querer NO ser perfectas. Queremos poder NO tener siempre un gesto dulce, comprensivo y sumiso, queremos poder hablar con voz alta y firme, gritar y luchar hasta las últimas consecuencias, sin ser por ello condenadas y prejuzgadas. Y queremos hacerlo sin que ello llame la atención, sin que de ello emane el tufillo distintivo de lo “anormal”, sin que se considere –aunque sea de manera indirecta e inconsciente-, salirse de lo “natural”. El yugo opresor de un canon estético, psicológico y actitudinal NO puede escribir nuestro guión porque esas palabras deben salir de nuestra garganta.

La emancipación y la lucha por la igualdad, así como la ruptura con el sistema patriarcal, es responsabilidad de todos y todas. No sin la implicación de todos y todas conseguiremos la sociedad justa e igualitaria que queremos. No sin la autocrítica y la reflexión sobre nuestros actos llegaremos a alcanzarla. Fomentemos la igualdad cada día, en cada decisión y en cada gesto. Reivindiquemos este día desde la coherencia y la consecuencia diaria.

Seamos iguales en la lucha.

ACUDE A LA MANIFESTACIÓN DEL 8 DE MARZO

Parque del Parterre, a las 19.30h

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En valencià:

CNT- València fa un crida a la participació en la Manifestació del 8 de Març

Novament ens trobem davant la celebració commemorativa del Dia de la Dona. Des de CNT- València, no podem entendre aquest dia com una altra jornada puntual que –majoritàriament- es subratlla i reivindica oblidant, de vegades, que les agressions a les quals la nostra lluita s’enfronta amb convicció no sols comprenen un temps determinat de 24 hores.

El patriarcat i la seua injustícia medieval, així com la desigualtat que emana de la hegemonia masculina, no comença i acaba amb data i hora exacta. Como no ho fa, altrament, l’opressió del capital. En paral·lel a les fal·làcies que s’acomoden amb una facilitat esglaiant a la nostra societat –sempre amb l’ajuda dels mitjans de (des)informació-, existeix encara la creença il·lusa que realment homes i dones gaudim, a hores d’ara, d’un tracte igualitari. La qual cosa no hauríem de qüestionar si no fos per la desigualtat laboral, la dedicació exclusiva a tasques no remunerades –i de vegades infravalorades a les seus pròpies llars-, pensions miserables, acomiadaments per maternitat, treballadores estrangeres explotades per la desregulació de determinats sectors, esclaves sexuals –moltes d’elles sotmeses per dones- o la discriminació positiva, que no és sinó una altra mena més de desigualtat en la seua versió més sibil·lina… Fets inapreciables i sobredimensionats per alguns i/o algunes, sense dubte. Com el nostre lloc a la societat, esclafat i eclipsat per la por que la dona agafe les rendes de la seua vida i ocupe el seu lloc a la lluita per la emancipació pròpia, deixant d’una banda eixe paper d’actriu secundària a la vida d’alguns pares i marits, i rebel·lant-se contra una societat implacable que, mitjançant un masclisme interioritzat, no li perdonarà la imperfecció -ni per dins ni per fora.

Moltes de nosaltres no desitgem que ens obrin porta alguna o ens cedeixen la paraula per delicadesa i deferència cavalleresca. Tampoc no volem ser mantingudes ni que es disculpen per actituds grolleres o paraules malsonants en la nostra presència. Volem ser iguals, amb els mateixos drets, deures i responsabilitats. Moltes volem poder i podem voler NO ser perfectes. Volem poder NO tindre sempre un gest dolç, comprensiu i sumís, volem poder parlar amb veu alta i ferma, cridar i lluitar fins les últimes conseqüències, sense ser per això condemnades i prejutjades. I volem fer-ho sense que això cride l’atenció, sense que d’això emane un tufet distintiu d’allò “anormal”, sense que es considere –encara que siga de manera indirecta i inconscient-, eixir-se d’allò “natural”. El jou opressor d’un cànon estètic, psicològic i actitudinal NO pot escriure el nostre guió perquè eixes paraules han d’eixir de la nostra gola.

L’emancipació i la lluita per la igualtat, així com el trencament amb el sistema patriarcal, és responsabilitat de tots i totes. No sense la implicació de tots i totes aconseguirem la societat justa i igualitària que volem. No sense l’autocrítica i la reflexió sobre els nostres actes arribarem a atènyer-la. Fomentem la igualtat cada dia, a cada decisió i a cada gest. Reivindiquem aquest dia des de la coherència i la conseqüència diària.

Siguem iguals en la lluita.


8 de marzo 2012, día de la mujer trabajadora

En Italia, en el día de la mujer trabajadora, se regalan mimosas, las flores alegres y amarillas de la primavera, símbolo del retorno, de la vida y de la renovación. La lucha y los logros de la mujer trabajadora, la que se incorporó a las fábricas en masa en el siglo XIX, es para echar flores.

De ser consideradas niñas o incompetentes, poco a poco consiguieron el control legal sobre sus ingresos, sobre su estado civil, la mayoría de edad ante la ley, la entrada en la educación pública donde la hubiera (primaria y universitaria), el acceso a los mismos trabajos liberales que los hombres (profesoras, médicos, ingenieras) donde anteriormente su entrada había sido vetada, abortos legales con cuidados médicos, o mayor control sobre su propia capacidad reproductora.

Pasos gigantes, pero pasos que tomamos juntos. No caigamos en la trampa de hacer de la lucha de las mujeres una lucha separada, como si de otro tema se tratara. Juntos con sus compañeros las mujeres han estado en todas las luchas obreras del siglo XX. Juntos hombres y mujeres trabajadores han conseguido la semana de 40 horas, juntos la jubilación retribuida, juntos la salud pública, y juntos la indemnización por paro. Beneficios que nuestros abuelos y bisabuelas nos consiguieron y que hasta hoy hemos disfrutado.

Así ellas, sí lucharon, con el doble de fuerza para tener que enfrentarse al patriarcado y a la patronal, inseparables el uno del otro. Pero no creamos que la lucha ya ganada, quieta se queda. No hay más que ver la reciente retahíla de “reformas” en merma de estos avances duramente adquiridos. ¿Nos quedamos pasivamente asombrados? Parecería que nos hubiéramos olvidado contra quiénes nos enfrentamos y que lo tenemos que enfrentar juntos, entrelazando íntimamente la lucha obrera con la lucha feminista.

Recordémonoslo. En el Congreso de Constitución de la CNT, en 1910, hace más de un siglo, ya se afirmó lo siguiente:

“[…H]emos de considerar que la disminución de horas de trabajo de muchos de nosotros la debemos indirectamente al penoso trabajo de las mujeres [póngase “inmigrante” para hoy en día] en las fábricas; mientras tanto que muchos de nosotros permitimos que nuestras compañeras se levanten de la cama antes de las cinco de la mañana y nosotros permanezcamos descansando, y cuando la mujer acaba de derramar su sangre por espacio de doce horas, para mantener los vicios de un explotador, llega a su casa y en lugar de un descanso se encuentra con un nuevo burgués -compañero- que con la mayor tranquilidad espera que haga los quehaceres domésticos […]”.

En el mismo congreso constitucional se subraya esa doble explotación y proponen una manera de aminorarla. Declaran que: “Entendiendo que para lograr su independencia la mujer necesita del trabajo y por consiguiente éste es penoso y mal retribuido. Proponemos: 1º Que el salario responda a su trabajo con idéntica proporción al del hombre […]”.

Veintiun años más tarde los compañeros insistían en esa brecha salarial. Exigen “[q]ue el tipo de salario mínimo establecido será aplicado indistintamente a hombres y mujeres y que no se permitirá la realización de ningún trabajo con remuneración inferior a dicho salario mínimo” (III Congreso de la CNT, 1931).

Como es de suponer la dictadura no mejoró las cosas y en 1979 se vio en un Congreso la necesidad de insistir en la cuestión: “Exigencia de la implantación general de la equiparación de salarios entre hombre y mujer” (V Congreso).

¿Cómo mejoran las mujeres sus condiciones laborales para ayudar a conseguir ser libres; cómo, pues, cerrar la brecha? Nosotros desde la CNT lo vemos claro. En 1910 el hecho de afiliarse y la mejora de las condiciones laborales son tan estrechamente relacionados que los incluyen en el mismísimo punto: “Que sea deber de las entidades que integran la Confederación Nacional del Trabajo Española, se comprometan a hacer una activa campaña para asociar a las mujeres y para disminuir las horas de labor” (1910). No sólo deben afiliarse pasivamente y formar partes de comités especiales porque “queda sobrentendido que las mujeres han de pertenecer a los sindicatos, y, por ende, a sus juntas administrativas, técnicas, etc.” (II Congreso, 1919). El último congreso (2010) hizo hincapié en lo mismo y puntualiza que “[e]l aumento de afiliación y de participación de las afiliadas en la vida del sindicato [es un] objetivo a conseguir”.

En nuestra sociedad actual tenemos más personas trabajando así que ¿por qué es que seguimos en las mismas, con las 40 horas que ganaron nuestros abuelos? ¿Por qué las cifras de afiliación son tan parcas? Y para los que creen que el paro es un fenómeno reciente que sólo tiene arreglo en un “crecimiento” económico, remito al análisis hecho justo antes de la guerra civil.

“El paro obrero, que ha sido ocasionado por el desarrollo de la maquinaria, desarrollo tan notable que permite que una mujer cuide hoy veinte telares cuando ayer sólo podría llevar uno o dos, ocasionando también por la irrupción de la mujer en las actividades de múltiples trabajos que antes estaban reservados a los hombres; el paro que, en fin, es un producto de múltiples contradicciones capitalistas, no puede, no debe de ser solucionado por la clase trabajadora imponiendo a ésta el sacrificio de repartir el trabajo en las condiciones que hoy se hace. La razón queda perfectamente explicada si tenemos en cuenta que el paro tiene su determinación en el desarrollo siempre creciente del maquinismo y en la irrupción cada día más numerosa de las mujeres en el mundo de la producción. En estas condiciones el paro obrero no solamente no tendrá fin, antes el contrario, puede afirmarse que tenderá a extenderse de tal manera que, siguiendo el procedimiento del reparto del trabajo, las masas obreras llegarían a trabajar solamente dos, uno y hasta medio día a la semana. Y este reparto que a simple vista parece estar inspirado por móviles generosos y altruistas, en la práctica sería la causa del empobrecimiento y depauperación de las masas obreras. Sin embargo, en potencia la solución está dentro de este sentido del reparto del trabajo. Repartir el trabajo, sí, pero sin que se produzca el más leve decrecimiento en la capacidad adquisitiva de los trabajadores. La máquina ha venido a libertar al hombre del esfuerzo agotador del trabajo organizado. Y puede afirmarse hoy que dentro de los grandes contrasentidos del régimen, el mayor de ellos lo constituye el hombre libertado de la esclavitud del trabajo muriéndose de hambre” (VI Congreso de la CNT, 1936).

Como dice el X Congreso del sindicato anarcosindicalista, “[l]a CNT no crea estructuras ‘terapeúticas’ sino que incorpora la cuestión de la explotación de la mujer trabajadora al núcleo central de la lucha por una sociedad más libre y más justa” (2010).

Hoy día con la nueva reforma laboral recién decretada, las mujeres afrontan un claro retroceso en las luchas que han ganado en el pasado. En vez de cerrar la brecha laboral, se va a ampliar (cuanto más inestable sea el empleo, más despidos van a haber en el colectivo femenino por estimarlo menos “entregado” a la empresa) y en vez de dedicar más horas a la vida y la familia, las horas extraordinarias ahora permitidas van a ir en detrimento a la reconciliación familiar, para citar sólo dos ejemplos.

Esta reforma sólo nos recuerda que el otro lado siempre está al acecho y en cuanto dejemos de lucha, toma posición para sacar más beneficio de nuestro trabajo. La mejor forma, para no decir la única, de defendernos, y no sólo de defendernos sino de ponernos en la ofensiva, es sindicarnos, las mujeres juntos con los hombres, sin líderes, sin dineritos del estado, sin burocracia. En la CNT.

La lucha nos brinda flores, y flores nos debemos echar, pero sin nunca olvidar que la lucha les ha dado el espacio para florecer y sin ella, marchitando van.

Manifestación 8 de Marzo 2012: Día de la mujer trabajadora

Dará comienzo en el parque del Parterre a las 19:30h

Las mujeres y hombres del Sindicato CNT-AIT Valencia hemos visto la necesidad de acudir en bloque a la Manifestación de este martes 8 de Marzo que convoca: Moviment Feminista de València.

A parte de la opresión a la que nos vemos sometidas en este sistema patriarcal, también hacemos notar que somos trabajadoras, y que por lo tanto, nos consideramos doblemente explotadas en nuestros puestos de trabajo.

Incrementar los años para calcular la pensión supondrá que las mujeres, que trabajamos en precario, de forma discontínua por causas de maternidad y atención a dependientes u otras que no alcancen el cómputo mínimo establecido para tener derecho a la Pensión de Jubilación Contributiva, el cálculo de la base de cotización se aminore por lo que las pensiones cada vez serán menores.

Por todo ello, desde la Confederación Nacional del Trabajo nos reafirmamos en la consecución de nuestros objetivos: la asociación y el apoyo mutuo entre toda la clase trabajadora, mujeres y hombres; la lucha contra la discriminación y la desigualdad económica y social. Combatir desde todos los frentes el sexismo, la misoginia y el patriarcado es nuestro fin…

Porque la explotación de la mujer en el trabajo EXISTE….SAQUÉMOSLA A LA CALLE!!

MANIFESTACIÓN 8 DE MARZO: DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA
A LAS 19:30 – PARQUE DEL PARTERRE
VALENCIA8 de marzo - Día de la mujer trabajadora